domingo, 25 de enero de 2009

La tuerta



La Tuerta
por Javiera Mancilla

¿Quién podría enamorarse de una mujer tuerta?, fue lo primero que pensé al enterarme de que existió en España una princesa llamada Ana de Medoza, que a la edad de trece años, mientras practicaba su lección de esgrima, fue herida accidentalmente por uno de sus guardias en el ojo derecho y ascendió a la historia como “la princesa tuerta de Éboli”.

Lo cierto es que según muchos autores de la época “la tuerta”, como le llamaba su madre, era una mujer de carácter fuerte, valiente y que incluso fumaba puros y participa de cuanta maquiavélica intriga encontrara. Una mujer que, aunque no muy alta, era muy llamativa y que en mi retina quedó grabada como la representante de la belleza “mujer-hombre”, una especie de ser andrógino digno de una película de Buñuel.

Conversando con algunos amigos, a través del ya indispensable MSN, varias interrogantes movieron mis sesos; por ejemplo ¿cómo sería ser miembro de la monarquía, (una especie de figura pública moderna) y con un ojo de menos?

Pues bien, un parche negro en un ojo me parece una señal de haber vivido peligrosamente y de haber salido bien parada. Un parche de tuerta concede autoridad, pienso yo; quien lo lleva es una persona de temer como lo fue Ana, por lo cual en temas de autoridad, el parche no le causaría inconvenientes sino que le daría ventajas.

Por otro lado, pienso en temas del corazón. A la princesa de Éboli nunca le faltaron pretendientes; Si bien, tenía un defecto chocante y notorio en su rostro, ella era una mujer poderosa lo cual actúa hasta nuestros días como un imán para los hombres.

Claro que alguien, o mejor dicho, más que alguien se podrían enamorar de una Tuerta, como fue el caso de Rui Gomez de Silva o Antonio Perez, algunos de los amores de Ana, o como lo han hecho grandes artistas inmortalizando su rostro asimétrico con sus pinceles, o como yo misma, que sin siquiera saber de su existencia, descubrí un personaje notable, lleno de vida y adelantada a su tiempo. Al final del día, comprendo que teniendo un ojo bueno, el otro resulta un lujo.


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2 comentarios:

  1. Lo que es tuerto es importante para la vida... añejado en roble.

    P

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  2. ojo que no ve, auricula y ventriculo izquierdos que no sienten

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